El jueves fuimos por tercera vez y seguimos sin saber para dónde queremos llevar nuestro documental. El estilo de vida de las personas que habitan el horno es diferente al que conocemos y la situación de las mujeres del lugar parece de otra época. Los hombre trabajan y salen a cazar en su tiempo libre. Las mujeres cocinan lo que ellos cazan y cuidan de los hijos. Pero más allá de este hecho, seguimos sin encontrar nada que nos llame demasiado la atención, nada de lo que estemos seguros de que puede ser el tema de nuestro documental. Por otro lado, tampoco pudimos profundizar demasiado en el conocimiento de nuestro personajes hasta ahora. Se nota que les gusta que vayamos y les hagamos preguntas, pero o son muy tímidos o hay cosas que no nos cuentan porque no creen que vayan a interesarse. Por lo que nos contaron, ya tienen experiencia con la cámara, ya que muchos suelen elegir el horno para filmar o sacar fotos. Pero nos dijeron que generalmente los capturan durante el tiempo de trabajo y los hacen posar. Entonces cada vez que llegamos, ellos dejan de hacer lo que están haciendo para convertirse en los personajes de nuestro documental, en el sujeto filmado. Esta última vez les contamos que la idea no era esa y que queríamos adentrarnos en sus casa y se mostraron conformes, pero va a llevar un tiempo que dejen de actuar para la cámara. Creemos que cuando les contamos que no solo los queríamos filmar durante las horas de trabajo, entendieron que nuestro documental se iba a basar en responder preguntas frente a la cámara.
Esta última visita fue solo hablar con ellos, hacerles algunas preguntas que teníamos y enterarnos un poco más sobre sus familias y su estilo de vida. La idea es ir el domingo y pasar la barrera de las preguntas, para adentrarnos en la observación de sus actividades y comportamiento.

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